Wonders of the Universe
Tras el éxito de su anterior serie documental, Wonders of the Solar System, el profesor Brian Cox vuelve con otra superproducción de la BBC: Wonders of the Universe; donde exploraremos, como nunca antes lo habíamos visto, nuestro profundo y espectacular universo.
El universo tiene 13700 millones años de edad y 93 mil millones años luz de ancho. Contiene más de 100 mil millones de galaxias, cada una con cientos de miles de millones de estrellas. Este infinito, vasto y complejo universo ha sido objeto de fascinación humana y la exploración científica desde hace miles de años. Las Maravillas del Universo (Wonders of the Universe) podrían parecer ajenas a nosotros e imposibles de entender, pero lejos de los telescopios, los laboratorios y las batas blancas, el profesor Brian Cox utiliza la evidencia encontrada en el mundo natural que nos rodea para revelar sus misterios.
Destiny (Destino)
Stardust (Polvo de estrellas)
Falling (Caída)
Messengers (Mensajeros)
Presentador: Brian Cox
Productora: BBC
País: Gran Bretaña
Año: 2011
Wonders of the Universe – Capítulo 1: Destiny
El incierto futuro de la industria nuclear
Las explosiones en la planta nuclear de Fukushima, 250 kilómetros al norte de Tokio, han puesto en entredicho a la industria nuclear.
La canciller alemana Angela Merkel aplazó por tres meses la prolongación de la vida útil de las centrales nucleares del país, Austria impulsa pruebas de resistencia nuclear de la Unión Europea (UE), y en EE.UU., líder mundial en reactores nucleares, el congresista demócrata Ed Markey llamó a una moratoria en zonas de actividad sísmica, amenazando el consenso bipartidista existente.
Según críticos de la energía nuclear, como Greenpeace, la tragedia es portadora de un mensaje categórico.
Temblores espaciales retumban en la cercanía de la Tierra
Investigadores de la NASA han descubierto “temblores” en el campo magnético de la Tierra, los cuales parecen estar conectados con las auroras y podrían tener un impacto importante en el estado del tiempo en el espacio
Utilizando la flota de cinco naves espaciales THEMIS, de la NASA, los investigadores han descubierto un fenómeno relacionado con el tiempo en el espacio que tiene la potencia de un terremoto y desempeña un papel importante en el proceso de hacer resplandecer las auroras boreales. Lo llaman “temblor espacial”.
Un temblor espacial es un temblor que tiene lugar en el campo magnético de la Tierra. Se puede detectar principalmente en la órbita terrestre, pero no se limita al espacio exterior. Los efectos pueden incluso alcanzar la superficie de la Tierra.
“Se han detectado reverberaciones magnéticas en estaciones terrestres de todo el mundo, de una manera similar en la cual los detectores sísmicos registran un gran terremoto”, dice el investigador que lidera el proyecto THEMIS, Vassilis Angelopoulos, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA, por su sigla en idioma inglés).
Los isótopos de oxígeno cuentan la historia de un grano de polvo de 4.500 millones de años
Los meteoritos encierran unos diminutos granos denominados CAI (inclusiones ricas en calcio y aluminio), que podrían ser algunos de los primeros materiales sólidos del Sistema Solar. Gracias a una nanosonda, investigadores de la Universidad de California en Berkeley (EE UU) han podido analizar los isótopos de oxígeno de una de estas inclusiones y rastrear su historia desde los primeros tiempos del Sistema Solar.
Los científicos han realizado un análisis con microsonda del núcleo y las capas externas de un trozo de meteorito del tamaño de un guisante y unos 4.570 millones de años de antigüedad para reconstruir la historia de su formación, lo que nos ofrece la primera prueba de que las partículas de polvo como esta estuvieron expuestas a unos entornos tremendamente cambiantes durante los años en que se formaron los planetas de nuestro sistema solar.
Los investigadores interpretan estos hallazgos como una prueba de que los granos de polvo recorrieron grandes distancias mientras el remolino de la nebulosa protoplanetaria se condensaba para dar lugar a los planetas. El único grano de polvo que se ha estudiado parece haberse formado en el entorno caliente del Sol. Podría haber sido expulsado del plano del sistema solar para volver a caer en el cinturón de asteroides y, finalmente, habría vuelto a circular hacia el Sol.
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