El hielo marino de la Antártida se expande mientras que el del Ártico se reduce
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Una investigación revela nuevas conclusiones sobre este efecto paradójico provocado por el calentamiento global de los oceános
El calentamiento del océano puede ser un importante motor de la expansión del hielo marino en la Antártida, según se destaca en un estudio llevado a cabo por científicos del Real Instituto meteorológico de los Países Bajos.
Este trabajo, publicado en «Nature Geoscience»
La circulación termohalina del Atlántico quedó prácticamente detenida en la última glaciación
Una investigación internacional en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un nuevo modelo numérico que reproduce el sistema climático global y permite deducir el caudal de la corriente oceánica conocida como circulación termohalina a partir de la temperatura de la superficie del mar y del aire. El estudio ha sido publicado en la revista Nature Geoscience.
Para poner a prueba el modelo, los investigadores lo han aplicado a la reconstrucción de eventos climáticos del pasado. Los resultados son coherentes con las cifras que se habían conseguido mediante los análisis de los sedimentos fósiles.
Inmenso cinturón de agua
La circulación termohalina es un inmenso cinturón de agua que transporta calor desde el trópico hasta el norte y agua fría por el fondo desde el norte hasta el continente antártico y los océanos Pacífico e Índico. Según estimaciones actuales, tiene un caudal de entre 17 y 18 millones de metros cúbicos por segundo, lo que equivale aproximadamente a veinte veces el caudal de todos los ríos del mundo.
“Conocer las variaciones de la fuerza de esta corriente en el Atlántico es una de las claves para entender los cambios climáticos en el pasado, ya que su caudal no ha sido siempre el mismo” explica el investigador del CSIC Joan Grimalt, director del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua.
¿Quién tiene la culpa de las “salvajes” condiciones climáticas? “La Nada”
Desde que soy hombre, no recuerdo haber
visto semejantes surcos de fuego, ni oído truenos
semejantes entre el horrible choque de la lluvia y de
los rugientes vientos. La naturaleza del hombre es
demasiado débil para soportar la violencia de este
huracán y de tantos azotes a la vez.
de El Rey Lear, de William Shakespeare
Junio 24, 2011: Nevadas récord, tornados mortales, inundaciones devastadoras. No hay duda al respecto: desde diciembre de 2010, las condiciones climáticas en Estados Unidos han sido completamente salvajes. Pero, ¿por qué?
Algunos informes de noticias recientes han atribuido el fenómeno a un comportamiento extremo de “La Niña”: una banda de agua fría que se extiende a lo largo del Océano Pacífico y que tiene repercusiones globales sobre el clima y sobre las condiciones climáticas. Pero el climatólogo Bill Patzert, de la NASA, acusa a un sospechoso diferente: “La Nada”.
“La Niña era fuerte en diciembre”, dice. “Pero, en enero, realizó un acto de desaparición y se esfumó sin dejar en su lugar algo que contuviera a la corriente de chorro, fenómeno que hemos llamado ‘La Nada’. Como una adolescente rebelde, la corriente de chorro aprovechó su reciente libertad, con resultados desastrosos”.
La Niña y El Niño son extremos opuestos de una gran oscilación del Pacífico. Cada 2 a 7 años, las aguas superficiales ecuatoriales del Pacífico se calientan (El Niño) y luego se enfrían nuevamente (La Niña). Cada uno de estos fenómenos conlleva efectos distintos sobre las condiciones climáticas.
La banda de color azul y morado que se muestra en esta imagen satelital del Océano Pacífico indica las aguas frías del fenómeno denominado La Niña, durante el mes de diciembre de 2010. Crédito de la imagen: satélite Misión de Topografía Superficial Océanica (OSTM, por su sigla en idioma inglés)/Jason–2, JPL (Laboratorio de Propulsión a Chorro) de la NASA.
Durante el invierno (boreal) de 2010, aparecieron las condiciones características de La Niña. Una instancia “común” de La Niña hubiera empujado la corriente de chorro hacia el Norte, llevando el aire frío del ártico (uno de los ingredientes necesarios para que las condiciones del clima se tornen salvajes) lejos de la parte sur de Estados Unidos. Pero esta vez, La Niña perdió intensidad rápidamente, y no hubo un El Niño para reemplazarla. La corriente de chorro tuvo entonces libertad para portarse mal.
El hielo del Ártico pierde grosor cada año
Las medidas tomadas desde un avión indican que en el norte de Canadá y Alaska, la capa de mar helada ha adelgazado entre 20 y 30 centímetros en los últimos dos años
El grosor de la capa helada reciente en el Ártico, en concreto en el Mar de Beaufort (Norte de Canadá y Alaska) se está reduciendo: el hielo de un año, medido por sensores instalados en un avión que ha sobrevolado la zona, es entre 20 y 30 centímetros más delgada que en los últimos dos años. En 2009, el grosor de la superficie helada del mar era, como media, de 1,7 metros, mientras que en 2010 se redujo a 1,6 metros y ahora está en 1,4 metros, según los primeros análisis de los datos tomados por el avión Polar 5, del instituto de investigación Marina y Polar Alfred Wegener (en Bremenhaven, Alemania), que forma parte de la escuadrilla de medios aéreos y satélites de la NASA y la Agencia Europea del Espacio (ESA) que están observando la evolución del hielo en el Ártico. A la vez que se están tomando datos sobre gases traza, aerosoles y parámetros meteorológicos para obtener una perspectiva lo más completa posible de la situación.
Brasil vota una ley que favorece la deforestación
Diputados vinculados a la industria agropecuaria defienden una ley que reduce las áreas protegidas
Si no se producen cambios de última hora, el Congreso brasileño votará entre hoy y mañana la alteración del Código Forestal, que desde 1965 establece las áreas protegidas en Brasil. El proyecto de reforma, presentado por el diputado comunista Aldo Rebelo con el apoyo de la llamada bancada ruralista el influyente sector político que protege los intereses de la industria agropecuaria, plantea la disminución de las áreas protegidas en el país, en beneficio del avance del área cultivable.
El Código actual determina la existencia de Áreas de Preservación Permanente (APP) situadas en zonas de riesgo de inundaciones y deslizamientos y que sólo pueden ocuparse para la realización de obras de interés público. La ley establece la protección de un área de 30 metros en los márgenes de los ríos, que con la reforma disminuiría hasta los 15 metros.
El ecologista nuclear
Cuando en un debate energético se plantea la posibilidad de introducir en la ecuación la energía nuclear dos son las ideas o imágenes que aparecen para fortalecer el discurso en su contra: la sombra de Chernobil y los residuos. Juan José Gómez Cadenas nos presenta ‘El ecologista nuclear’.
Periodista Digital
Las guerras del clima
Militares de EEUU y el ex ministro de Defensa de Francia ven una nueva amenaza en los refugiados climáticos
Barack Obama, en su discurso de aceptación del Nobel de la Paz, afirmó respecto al cambio climático que “hay pocas disensiones científicas sobre que, si no hacemos nada, afrontaremos más sequías, hambrunas y desplazamientos masivos que atizarán los conflictos durante décadas”. La alusión a los “desplazamientos masivos” como factor de “conflictos” necesita traducción: es que los grupos de presión estadounidenses ligados al Ejército y a los neoconservadores han logrado imponer la idea de que los futuros refugiados climáticos son un “multiplicador de amenazas” para la seguridad de EEUU.
Varios documentos, tanto del Centro para el Análisis Naval y de escuelas de altos oficiales del Ejército estadounidense, como de grupos de presión, evocan con ese lenguaje militar la perspectiva de que el cambio climático arroje a las carreteras a decenas e incluso cientos de millones de personas de aquí a 2050.



