Por primera vez chocaron dos satélites en órbita


El impacto se produjo sobre el norte de Siberia. Preocupa porque los escombros -se esparcieron más de 500- podrían afectar a la Estación Espacial Internacional.

Funcionarios del área espacial de Rusia y los Estados Unidos rastrean desde ayer cientos de escombros arrojados al espacio cuando un satélite estadounidense chocó con un satélite militar ruso que había dejado de operar.

La colisión, que según los funcionarios rusos se produjo el martes alrededor de las 17.00 GMT sobre el norte de Siberia, es el primer choque de satélites que se conoce públicamente y ha causado preocupación por la seguridad de la Estación Espacial Internacional.

Cerca de 6.000 satélites han sido enviados al espacio desde que la ex Unión Soviética lanzó el primer orbitador habitado, el Sputnik 1, en 1957. De ellos, unos 3.000 continúan operativos, según la NASA.

“Esta es la primera vez que dos satélites chocan en órbita,” dijo el comodoro Les Kodlick del Comando Estratégico de los Estados Unidos. “Estamos buscando más de 500 piezas de escombros”, reveló el teniente Charlie Drey, portavoz del Comando. Kodlik señaló que esos escombros que produjo la colisión entre un satélite de la empresa Iridium Satellite LLC y un satélite militar ruso Cosmos-2251 quizás obligarían a los países con presencia en el espacio a realizar más maniobras para esquivarlos.

El choque tuvo lugar a una altura de 780 kilómetros sobre las heladas tierras del Ártico ruso, altitud a la que orbitan los satélites meteorológicos, de comunicaciones y de observación científica.

“Es una órbita muy importante para muchos satélites, un recorrido que resulta clave”, explicó Kodlick.

El Centro de Operaciones Espaciales Conjuntas de los Estados Unidos seguía la pista de 500 a 600 nuevos fragmentos de escombro, algunos de tan sólo 10 centímetros, además de la de otros 18.000 objetos de fabricación humana que ya tenía catalogados, aclaró.

Las Fuerzas Espaciales rusas informaron estar siguiendo la trayectoria de escombros que se habían esparcido a altitudes comprendidas entre los 500 y los 1.300 kilómetros sobre la Tierra.

La prioridad es vigilar la Estación Espacial Internacional (EEI), que orbita a 350 kilómetros, muy por debajo de la altitud de la colisión. Su órbita puede ser modificada por los controladores desde la Tierra; pero incluso un diminuto escombro puede causar importantes daños en la EEI, ya que se desplaza a 8 kilómetros por segundo. “Si hubiera algún peligro para la EEI, habría un anuncio”, dijo un oficial espacial ruso. Otro agregó que no había gran riesgo inmediato para la estación. La EEI fue instalada hace diez años para facilitar la investigación científica y la exploración espacial.

El choque ha acentuado la preocupación por lo transitadas que se han vuelto las trayectorias de las órbitas en las últimas décadas.

Nicholas Johnson, especialista en órbitas del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, dijo que no se sabía con certeza cuántos escombros nuevos había creado esta inédita colisión.

“Los restos tardan un tiempo en dispersarse y posibilitar un conteo”, dijo. La NASA recibe servicios de rastreo orbital del Departamento de Defensa y habitualmente maniobra sus vehículos espaciales para eludir los escombros.

Entre los más de 18.000 objetos que rastrea el Comando Estratégico de los Estados Unidos hay satélites operativos y fuera de servicio, cohetes propulsores y escombros.

Iridium, empresa con sede en Bethesda, Maryland, dijo que el satélite estadounidense tenía forma de caja con alas y pesaba unos 600 kilos. La nave rusa, con forma de cilindro y un peso de entre 800 y 850 kilos, fue lanzada en junio de 1993 y dejó de funcionar en 1995, según las Fuerzas Espaciales rusas.

Iridium opera la constelación de satélites comerciales más grande del mundo, compuesta por 66 satélites interconectados más otros de reserva. Brinda servicios de voz y datos a zonas donde no llegan las redes de comunicación terrestres…[]

Via clarin.com

Por otro lado en Univision.cm dicen:

La colisión de un satélite militar ruso y otro comercial estadounidense el martes es algo insólito, según un responsable espacial francés, que explica que unos 2.200 satélites abandonados alrededor de la Tierra están bajo continua vigilancia, lo que permite en principio evitarlos.

“Es la primera vez que dos satélites intactos entran en colisión”, indicó Philippe Goudy, director adjunto del Centro espacial de Toulouse, dependiente del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), la agencia espacial francesa.

“En el pasado ya ha habido casos de colisiones, pero eran siempre con lo que se denomina un residuo, es decir un trozo de un antiguo satélite desintegrado, o un trozo de un fragmento de cohete”, precisó Goudy.

El satélite militar ruso, inactivo desde 1995, no está considerado como un residuo, ya que estaba entero y pesaba 900 kg.

En total, 12.000 objetos de un tamaño superior a 10 cm son seguidos por radares estadounidenses y están repertoriados en un catálogo.

“El ejército estadounidense y la NASA tienen radares que permiten seguir los satélites y los residuos más voluminosos, superiores a 10 cm”, lo que permite alertar a otras agencias espaciales para que efectúen operaciones con las que evitar colisiones entre residuos y satélites.

Goudy atribuye el que no se hiciera dicha maniobra el martes a un posible “error de vigilancia”.

“Los operadores apenas empiezan a darse cuenta de la gravedad del problema de los escombros, y aunque los datos estadounidenses son accesibles, no todos han puesto medidas en marcha”.

Además de los 2.200 satélites abandonados y los 12.000 objetos de más de 10 cm en órbita, unos 200.000 residuos de 1 a 10 cm gravitan alrededor de la Tierra, y amenazan los 600 satélites en activo.

Los principales países espaciales han acordado un código de conducta para limitar la generación de nuevos residuos.

Los satélites en órbita baja (hasta 1.000 km) que dejan de estar operativos son entonces “desorbitados”, es decir frenados para que bajen a la atmósfera, donde arden.

El satélite ruso no ha sido “desorbitado”, o bien porque es demasiado viejo para disponer de los medios necesarios, o bien porque una avería impidió dirigirlo al final de su período de funcionamiento.

En cualquier caso el accidente del martes “generará un paquete de nuevos escombros”, asegura Goudy. Además, la órbita en que se produjo la colisión, a 790 km, está “muy habitada”. En ella operan los satélites de observación y los meteorológicos…[]

Via univision.com

Los restos de los dos satélites que chocaron en el espacio la semana pasada podrían estar cayendo entre los estados de Nuevo México y Texas en EE.UU., aunque aún no hay confirmación oficial. Las imágenes corresponden a una maratón celebrada en Austin (Texas), donde las cámaras captaron un objeto que se estrellaba contra el suelo.

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