Japón pospone lanzamiento de la sonda Akatsuki y la Vela Solar Ikaros hacia Venus por mal tiempo


Japón pospone lanzamiento de sonda hacia Venus por mal tiempo

Japón acaba de posponer hasta el vienes un lanzamiento que debería tener lugar hoy, culpa del desastroso clima que reina sobre el Centro Espacial de Tanegashima (sur de Japón). Los técnicos ya han comenzado con el trabajo necesario para poner nuevamente a punto el cohete H-2A (hay que vaciar los tanques de combustible y llenarlos con propulsante nuevo, entre otras cosas), y esperan poder poner el vehículo en marcha antes que la “ventana óptima” para esta misión se cierre el 3 de julio. En efecto, esa es la fecha límite que tiene esta misión, luego de la cual -si no hubiese partido- habría que esperar hasta 2011. El H-2A transportará al espacio la sonda “Akatsuki” (“Amanecer”, en japonés), construida para explorar el clima de Venus, planeta al que debería llegar en diciembre de este año para elaborar un completo mapa 3D de su atmósfera. Pero Akatsuki no viaja sola.

En efecto, abordo del H-2A también se encuentra Ikaros (Nave Vela Interplanetaria Acelerada por la Luz del Sol), un vehículo impulsado por una vela solar que -según sus creadores- podría enseñarnos a utilizar este sistema de propulsión para recorrer el sistema solar. “Ésta es la primera nave de la historia que posee un motor híbrido”, dicen en la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA), debido a que es propulsada empleando la presión que ejercen los fotones emitidos por el Sol sobre la delgada vela, y obtiene energía eléctrica desde los paneles solares que se encuentran instalados sobre ésta. Ikaros debería alcanzar Venus dentro de 6 meses, y seguir viaje hasta el lado opuesto del Sol. Si todo sale bien, debería llegar a su destino luego de 36 meses de viaje. Louis Friedman, el director ejecutivo de la Sociedad Planetaria en Pasadena, California, que ha participado de proyectos similares en el pasado, dice que “resulta muy emocionante probar tecnologías como estas en una misión interplanetaria”, y cree que Japón está demostrando “una gran visión de futuro.”

Físicamente, Ikaros parece un gran cometa. Obviamente, en lugar de volar impulsada por el viento, aprovecha la presión que ejerce la luz solar sobre su superficie, a la vez que obtiene energía extra de la fina película de células solares que se encuentran diseminadas sobre la vela.

El objetivo de JAXA es demostrar la factibilidad de construir una sonda dotada de una vela solar que sea capaz además de recolectar la energía necesaria para hacer funcionar motores de propulsión de iones, constituyendo un sistema de propulsión híbrido. “En última instancia, el objetivo es disponer de un vehículo eléctrico que funcione a partir de la propulsión de iones, y una vela solar que se utilizaría en las misiones planetarias lejanas”, explica Friedman. Todos los experimentos que se han realizado para probar una vela solar han fracasado estrepitosamente. La Sociedad Planetaria desarrolló Cosmos-1 en 2005, una vela solar que se perdió cuando el cohete ruso que la transportaba falló. La NASA lo intentó con su NanoSail-D, que también se destruyó al fallar el cohete Falcon 1 de SpaceX en 2008. La misma agencia espacial de Japón lo intentó en 2004, pero tampoco funcionó. Este marco histórico es útil para tener una idea de la expectativa que se ha creado en torno a Ikaros.

http://www.generaccion.com/

Al contrario de la experiencia acumulada por las agencias espaciales norteamericanas y europeas, la Jaxa, encargada de organizar y realizar el programa de exploración interplanetaria de Japón, tiene tan sólo siete años de vida. Creada en 2003 para ordenar de mejor manera los planes espaciales nipones -desarrollados hasta entonces por la Agencia de Aeronaútica-, su trabajo fue mucho más allá, dando frutos de manera rápida y sorprendente: en 2008, con su sonda lunar Selene, lograron crear el mapa más detallado hasta hoy de la Luna, además de recolectar información sobre el nacimiento y origen de nuestro satélite.

Y si bien su exploración espacial se ha centrado casi por completo en el acompañante de la Tierra, en mayo, Jaxa está lista para dar su próximo gran salto: su primera misión interplanetaria para investigar a uno de los llamados “postergados”: el planeta Venus.

La sonda Akatsuki -también conocida como Planet-C- es una misión no sólo importante por su aporte científico, sino porque se convertirá en la mejor carta de presentación del país asiático frente a la nueva carrera espacial, donde EE.UU. ha frenado la marcha, cediendo lugar a otros actores, como China e India, y donde Japón apenas se asomaba.

http://quamtum.blogspot.com

 

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