La ESA se asoma a un misterioso asteroide


Lutetia esconde claves sobre el origen del Sistema Solar

Este fin de semana, el ser humano acudió a una cita a ciegas con el origen del Sistema Solar a unos 457 millones de kilómetros de la Tierra. A las 18:10 del sábado, la sonda europea Rosetta consiguió acercarse al asteroide Lutetia, fotografiarlo y enviar las imágenes a nuestro planeta. El sábado por la mañana, los científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), responsable de la misión, admitían que no tenían ni idea de cómo sería el pedrusco, de unos 130 kilómetros de longitud en su lado más largo. Por la noche, tras analizar a toda prisa los primeros planos tomados por Rosetta, los investigadores de la ESA anunciaron que Lutetia es, muy probablemente, un primitivo superviviente del violento nacimiento del Sistema Solar, la noria en la que la Tierra y otros siete planetas giran en torno al Sol.

En su máximo acercamiento, la sonda se situó a poco más de 3.100 kilómetros del asteroide, pero sus avanzados instrumentos fotográficos han permitido realizar espectaculares fotografías de Lutetia. Las imágenes muestran una especie de patata gigante, plagada de cráteres fruto de los impactos sufridos a lo largo de sus 4.500 años de existencia. “Creo que es un objeto muy antiguo. Esta noche hemos visto una reliquia de la creación del Sistema Solar”, aseguró el propio sábado el investigador Holger Sierks, del Instituto Max Planck para la Investigación del Sistema Solar, responsable del instrumento que logró las instantáneas.

El pintor francés reconvertido en astrónomo Hermann Goldschmidt descubrió Lutetia en 1852, desde el balcón de su casa de París. Y lo bautizó con el nombre que el Imperio Romano dio a la hoy capital francesa. Desde entonces, la roca ha sido un misterio. Presenta características propias de asteroides de carbono y otras típicas de asteroides metálicos. El éxito de la misión Rosetta ayudará a desenmascarar la identidad del pedrusco, esencial para comprender cómo una nube de gas y polvo acabó formando nuestro sistema planetario hace 4.500 millones de años.

A por el cometa


Los científicos de la ESA buscan en las imágenes y en el resto de datos recogidos por la sonda indicios de una atmósfera tenue en la roca y posibles efectos magnéticos. También quieren averiguar su densidad y la composición de su superficie.

Mientras, la sonda Rosetta prosigue su camino. Su principal objetivo es el cometa Churyumov-Gerasimenko. Se encontrarán en 2014 y, tras su primer cara a cara, el artefacto terrestre acompañará al cometa durante 18 meses y su robot aterrizador se posará en él. El astro, formado hace más de 4.600 millones de años, esconde información muy valiosa sobre cómo era el embrión del Sistema Solar.

www.publico.es

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