Betelgeuse: una estrella moribunda con fama de segundo sol


A veces una evidencia científica se convierte en un rumor apocalíptico por sus ingredientes fantásticos. Los astrónomos ponen las cosas en su sitio

«No es una exageración. Es más que eso. Es un bulo». Javier Armentia, astrofísico y miembro de la Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico, una institución dedicada a desenmascarar la pseudociencia, está acostumbrado a este tipo de historias fantásticas, pero no por eso deja de sorprenderse cuando una evidencia científica se convierte en un cuento tergiversado sin ningún parecido con la realidad y que recuerda a un capítulo de Star Wars.

Betelgeuse, también llamada α Orionis o HIP 27989, es una brillante estrella roja en la constelación de Orión. Es la novena estrella más brillante en el cielo, y es un objeto intrínsecamente grande y luminoso, por tratarse de una supergigante roja. El color característico de esta estrella proviene de las bajas temperaturas de su superficie (unos 3000 K). El estado evolutivo de la estrella es avanzado: ha pasado ya la etapa más importante de su vida, la secuencia principal, agotado ya el combustible en su núcleo que le proporcionaba energía (por fusión del hidrógeno), después de lo cual aumentó su tamaño hasta las enormes dimensiones actuales. Sus variaciones de luminosidad son propias de su presente como estrella gigante.

Betelgeuse es una estrella supergigante, razón por la cual su brillo es tan elevado a pesar de tener una temperatura superficial relativamente baja. A pesar de ser la estrella α de Orión, no es la más brillante de la constelación en luz visible, sino Rígel (β Orionis), pero en luz roja e infrarroja cercana, Betelgeuse sí es la más brillante.

Betelgeuse fue la primera estrella cuyo diámetro pudo ser medido con exactitud utilizando técnicas interferométricas siendo éste variable y oscilando entre los 290 y los 480 millones de kilómetros. En su tamaño máximo la estrella se extendería hasta más allá de la órbita de Marte. Su masa es 20 veces la masa del Sol y su tamaño es 40 millones de veces mayor. Los astrofísicos predicen que Betelgeuse explotará como supernova de tipo II al final de su vida. Algunos de ellos afirman, basándose en la variabilidad mostrada por la estrella, que tal explosión podría producirse en un plazo de tiempo muy cercano (en los próximos miles de años). Otros astrofísicos son más conservadores y piensan que podría continuar con su actividad actual durante un período mucho mayor.

Estudios recientes muestran que, durante los últimos quince años, el diámetro de Betelgeuse ha encogido un 15%, desconociéndose las razones de este fenómeno. Otros muestran que tiene una forma algo ovalada.

El disco de Betelgeuse ha podido ser resuelto mediante el uso del telescopio VLT, mostrando la mejor imagen que se tiene de la estrella hasta la fecha

Betelgeuse, finalmente, es una estrella fugitiva que ha sido expulsada de la asociación estelar Orion OB1

Los astrónomos predicen que Betelgeuse se convertirá, finalmente, en una supernova de Tipo II, aunque es posible que su masa sea lo suficientemente baja para dejar tras de sí una rara enana blanca de oxígeno y neón, no una estrella de neutrones. Hay división de opiniones sobre el tiempo que tardará en ocurrir este evento: aunque Betelgeuse tiene aproximadamente la edad de 10 millones de años, pero debido a su gran masa ha evolucionado rápidamente algunos señalan que la actual variabilidad de la estrella indicaría que está en la fase de quema de carbono de su ciclo de vida y, por lo tanto, explotará en algún punto de los próximos 1000 años[cita requerida]. Los escépticos disienten de este cálculo y creen que la estrella podría sobrevivir mucho más, en torno a un 10 000 años[cita requerida]. El evento será, en cualquier caso, espectacular aunque no está claro si tendrá efectos importantes para la vida en nuestro planeta, al encontrarse Betelgeuse cerca del límite de distancia al cual los rayos cósmicos pueden afectar significativamente a la capa de ozono.

En ese momento, Betelgeuse brillaría al menos 10 000 veces más que una supernova ordinaria, con la luminosidad de la Luna en cuarto creciente. Algunas fuentes predicen una magnitud máxima aparente a la de la Luna llena, durando varios meses. Sería un punto extremadamente brillante en el cielo, pudiéndose observar inclusive de día. Tras este periodo, iría extinguiéndose gradualmente hasta que, tras meses o tal vez años, fuese inapreciable a simple vista. El hombro derecho de Orión desaparecerá hasta que, tras unos pocos siglos, se desarrollará en el lugar una espléndida nebulosa.

Notablemente, en 1980, un equipo de arqueólogos descubrieron unos informes chinos del siglo I que se refieren al color de Betelgeuse como blanco o amarillo. Sin embargo, Ptolomeo, en un escrito del año 150, la cataloga como estrella roja (aunque también cataloga a Sirio como roja, pese a que es blanca). Por lo tanto, Fang Lizhi, astrofísico chino, propone que Betelgeuse podría haberse convertido en una gigante roja durante ese período. Se sabe que las estrellas cambian de color al expulsar una capa superficial de polvo y gas (capa que, incluso ahora, puede verse alejándose de Betelgeuse). Así, si esta teoría es cierta, es improbable que Betelgeuse se convierta en supernova en breve, pues una estrella suele permanecer como gigante roja durante decenas de miles de años.

La noticia, que apareció en una web australiana y que fue distorsionada aún más en el periódico online norteamericano «The Huffington Post», ponía en boca de Brad Carter, un investigador de la Universidad del Southern Queensland, el siguiente escenario: Betelgeuse, una gigantesca estrella moribunda situada en la constelación de Orión, a 600 años luz de nuestro planeta, estallará como una supernova antes de 2012. Su brillo será tan intenso que competirá con el del astro rey, de forma que dos soles brillarán sobre la Tierra durante un par de semanas. Algunos científicos desmintieron poco después esa extraordinaria versión, pero la maquinaria de internet ya se había puesto en marcha y, a fuerza de ser repetida en distintas webs de todo el mundo, incluida alguna de la denominada «prensa seria», la historia se volvió cada vez más rocambolesca. Los apocalípticos ya tenían material que relacionar con el fin del mundo en 2012. Una vez más.

Es hora de poner un poco de cordura. La supergigante roja que responde al evocador nombre árabe de Betelgeuse es por sí misma, sin necesidad de leyendas absurdas, «suficientemente apasionante», dice Armentia. En las fotos que de ella ha realizado el telescopio espacial Hubble aparece como un disco anaranjado, una característica singular, y es la novena estrella más brillante del cielo. Sus dimensiones son tan enormes que, si sustituyera al astro rey en nuestro sistema solar, su perímetro llegaría hasta la órbita de Júpiter. Con unas veinte veces la masa del astro rey y en su fase final, resulta una bomba de relojería a punto de estallar. «Pero es imposible saber cuándo sucederá, puede ser en el próximo millón de años.Decir que va a ocurrir en 2012 es una completa estupidez», remata.

Betelgeuse ha quemado en poco tiempo el combustible de su núcleo, de tal forma que se ha quedado con un corazón de hierro que hace que la estrella se colapse. Cuando estalle como supernova en una décima de segundo, su luminosidad será tan intensa que «brillará tanto como todas las estrellas del cielo juntas y la llegaríamos a ver durante el día», explica el astrofísico. Su presencia podrá competir con la de la Luna «durante unas cuantas semanas y, con seguridad, durante todo ese año, sería la estrella más brillante del cielo». Un auténtico espectáculo, pero no se convertirá en un segundo sol. Para eso tendría que encontrarse a menos de cien años luz de la Tierra.

Totalmente inofensiva
¿Y cómo nos afectará? ¿Tienen alguna base las teorías más catastrofistas? El estallido expulsará radiaciones de alta energía, y mucho se ha escrito sobre sus efectos sobre nuestro planeta, pero «dada la distancia a la que se encuentra la estrella es imposible que la explosión cause ningún daño o interferencia a la Tierra», asegura Gabriel Gómez, investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias. «La velocidad de expulsión de material solo alcanzaría un 1% de la velocidad de la luz, y se iría frenando al colisionar con el medio interestelar. El efecto que podrían causar los rayos X o los rayos gamma quedan diluidos por el efecto geométrico de la expansión de la onda», explica. A menos de 25 años luz de la Tierra, la gran Betelgeuse sí sería capaz de freír el planeta, pero, por fortuna, no la tenemos tan cerca.

Características de un astro peculiar

Es la novena estrella más brillante del cielo. Su color anaranjando proviene de las bajas temperaturas de su superficie (unos 3000K).
Sus dimensiones son tan enormes que, si sustituyera al astro rey en nuestro sistema solar, su perímetro llegaría hasta la órbita de Júpiter.
Con unas 20 veces la masa del astro rey, y en su fase final, es una bomba de relojería, pero su explosión no causará ningún daño en la Tierra.

http://www.abc.es

Bibliografia wikipedia.org

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